miércoles, 30 de mayo de 2012

MICRORRELATOS




LA ÚLTIMA CENA

          En un ensombrecido comedor trece demonios danzaban alrededor de mi cabeza, esta vez me sentí solo, aunque no lo estaba. La luz de la luna me ponía de malhumor, mis ojos se volteaban sin que yo se los ordenara, nadie quiso brindar conmigo, así que llene la copa hasta derramarla, a mí nadie me deja hablando solo y sonreí al ver a la familia de mi esposa guardar silencio, los vi padecer, estaban tiesos, boca arriba y babeaban espesamente. Bastó con una sola cucharada de sopa, se los dije, se los vuelvo arrepentir... ¡Soy un pésimo chef!        
 

        
 LA PALOMA NEGRA

          Una vez, en una pavorosa medianoche, mientras yo recapacitaba, enfermizo y fatigoso, sobre un gran grueso libro de extrañas páginas de un amor olvidado, mientras  estaba cabizbajo, casi adormilado, de repente hubo unos golpecitos, como de alguien que llamara dócilmente, llamara a la ventana de mi habitación. Abrí la ventana del todo, de pronto entró una negra paloma que se asentó sobre mi viejo armario. Llevaba en una de sus patas un mensaje, dejó que leyera el mensaje, era una carta de Amanda, mi amada. Mis ojos recorrían linealmente cada palabra, me llene de una aterradora ira, sus palabras me decían que ya me había olvidado, la paloma seguía ahí, como burlándose de mí, la atrape fuertemente hasta desprenderle su pescuezo, la abrí con mis propias manos, sus vísceras salieron apresuradamente regándose por el suelo, estaba agitado, de pronto oí la voz de mi esposa, odio esa voz, tome el hacha que guardaba en el closet donde estaban todos mis trajes y espere a que entrará.





EL VIGILANTE

       Primera noche como vigilante, me toco cuidar un colegio público, prendí la linterna y camine por los corredores de la institución, hacia frio y de repente escuche un grito, parecía un grito de una mujer, no se escucho más, hasta que pase cerca a un salón y se oyó  nuevamente el grito, como si estuviera pidiendo auxilio y lo peor era que se oía adentro del salón, ¡estaba con llave! Decidí entrar y al abrir el salón quede perplejo, observando a una joven estudiante como un hombre la violaba, le pegaba y la torturaba hasta matarla. No podía hacer nada puesto que estaba inmóvil como si una fuerza extraña no dejara que pasara, solo podía observar, tenía tanta ira por aquel hombre de elegante vestidura y de rostro caritativo fuera un desequilibrado. Abrí mis ojos y ya había amanecido, empezaron a llegar los estudiantes y reconocí entre los estudiantes al hombre que torturo a la joven, era un profesor. 



EL DESPERTAR DE ANA

         No me explico porque mamá nos abandono, por ello mi hermana Ana enfermo, entró en coma, lleva meses así, una enfermera la cuida mientras yo me voy a estudiar, papá consiguió rápidamente pareja, ni intento buscar a mamá, cuando despertara Ana, la extraño demasiado.  Me siento junto a ella, oigo su respiración, le cuento cosas que me suceden en el colegio, yo se que ella me oye,  despierta Ana, despierta... papá ya consiguió otra mamá, de pronto Ana despertó bruscamente, estaba agitada y sus ojos eran enormes. Se bajó de la cama, no pronuncio ninguna palabra, solo camino hacia el lugar en donde guardan las cosas viejas, yo la seguí, atrás de las cosas viejas había una puerta secreta, intento abrirla, empezó a ofuscarse, golpeaba la puerta con su cabeza, se pudo abrir, encontramos un esqueleto atado y llevaba puesto el mismo vestido de mamá, su anillo, fue aterrador, tembló Ana y tristemente señalo a papá.

 



 CUERVOS  DE  MEDIANOCHE
          
     Sara aun era joven y quería divertirse pero tenía que olvidarse de fiestas y preocuparse más por cuidar de su mamá...
         —Hija, puedes ir a bailar pero debes llegar antes de la medianoche.
         — ¿Por qué mamá?
      —O sino los cuervos me comerán viva por dejarte ir, prométeme que llegaras temprano.
          Sara se lo prometió aunque no entendía. Todas las noches salía a bailar y llagaba antes de la medianoche pero un día Sara sintió ira a causa de su madre que la tenía controlada y pensó que le mentía, así que decidió llegar después de la medianoche. Al llegar vio que las dos ventanas estaban abiertas y miles de cuervos se devoraban a su mamá sin compasión, grito... un ojo empezó a rodar por el suelo, un dedo se desprendía y la sangre se salpicaba en las paredes, los vecinos se asomaron y  encontraron a Sara con el hacha en la mano.     




 A TRAVES DEL ESPEJO

          Después de la muerte de mamá todo cambio, encerrado en mi habitación, eso a mi hermana Emily no le importaba, quizá le alegraba verme encerrado y no dejaba que entrara a la habitación de  mamá. Nunca supe cómo murió, solo sé que el día de su muerte la sacaron cubierta con una sábana blanca y la sangre se expandía en ella. No obedecí, entré a la habitación y lo único que había era su cama y su enorme espejo favorito, me mire en el espejo y sentí una extraña atracción hacia el espejo. Empecé a ver a través del espejo a  mamá que reía sobre su cama, luego entró Emily y la beso. Comenzó a taparle la boca y saca un afilado cuchillo y en el momento preciso la degolló. Paso tan rápido que no pude hacer nada, grite desesperado a tal punto que quebré el espejo, inmediatamente entró Emily y la mire con ojos de asesino.
 

 EL CUADRO DE MARIA ELENA

          Miro aquel cuadro grande que cuelga en mi habitación, no puedo ver sus ojos negros y lucidos, sus labios gruesos y rojos sino un rostro perverso que me ordena cada medianoche que mate a todas mis amantes a causa de que por ellas mi María Elena murió, no fue mi culpa engañarla una y otra vez, la culpa fue de aquellas mujeres que vieron en mí, lo que no vieron en sus esposos. Mi amada María Elena se había quemado viva, su cuerpo ardía en silencio mientras  la veía como aquellas llamas la envolvían de pies a cabeza,  apretaba el dolor y solo su piel se derretida como una vela, quise ayudarla pero ya su belleza había quedado en cenizas. Ese humo negro que se expandía junto con el olor nauseabundo de su carne que se mezclaba con el aire. Baje al sótano donde  otra mujer se quemaba, se llamaba María Elena, también fue mi amante. 




 EL SUEÑO DE LEON ICAZA

         Como podrán ver mi nombre es León Icaza, profesor de filosofía y muy fanático de Emanuel Kant. Siempre todos los domingos en horas de la noche me dirijo a la tumba donde yace mi hijo, murió en circunstancias extrañas y nunca supe porqué me contradecía si mi teoría sobre Emanuel Kant era brillante. Le llevé flores y empecé hablar con él, lo contemplaba mientras me fui quedando dormido. De repente, abrí mis ojos de una forma brusca, aún seguía oscuro pero algo sobrenatural empezó a suceder: los muertos comenzaron a salirse de sus tumbas, pero eso no era lo extraño, era que de cada tumba salían dos muertos, uno de ellos era el asesino  y cada uno los enterraba nuevamente, mi hijo también salió de su tumba y con su piel desgarrada me miraba, atrás de él, salió otro hombre... inmediatamente desperté, ya era de día, caminé y recordé aquel hombre, lo había reconocido: era yo. 





EL BESO DE ISABELA

       Soy Antoine un aclamado estudiante de derecho y no hay mujer que se me resista, eso pensaba cuando conocí a Isabela, mi vecina. Su semblante suave que mostraba una timidez que llanamente me enamoraba a cada momento de su existencia. Sus labios pequeños y finos como si nunca hubiese besado a nadie.  Siempre andaba sola. Una noche la invite a salir y ella acepto, le dije que por que andaba tan sola, no me contesto, le insistí, pero su mirada mostraba cosas ocultas que quise descubrir. Esa misma noche y a su menor descuido la bese, Isabela se resistió pero no la deje, quitó sus labios bruscamente y me miro a atemorizada mientras empecé a sentir que mis labios se partían y mi nariz sangraba, sentí tanto dolor que llore y mis lágrimas ardían. Comencé a palpar los huesos de mi rostro, completamente era un esqueleto y lo último que escuche de Isabela fue... “ahora sabes porque ando sola”. 



 LOS SEPULTADOS

        Fui en pos de mi mejor amigo para llevarlo a que se tomara una copa de vino, tenía puesto un disfraz de un escalofriante esqueleto puesto que trabajaba en un restaurante de comidas rápidas. Además, era Halloween. Hablamos de las vivencias que jubilosamente construimos en la universidad, pude graduarme, en cambio mi amigo fue un total fracaso, le dije que se quitara ese ridículo disfraz y camináramos ebrios por las sombrías calles y nuestras lágrimas llanamente eran de recuerdos. Cantamos, reímos hasta llegar al campo santo, allí los muertos descansan y  yo procuro no hacer tanto ruido. Había un vetusto ataúd abierto, en contados segundos introduje a mi amigo en aquel sarcófago, estaba tan ebrio que solo reía, para mí no era divertido. Lo encerré y luego comenzó a gritar mientras lo sepultaba, me gustaba escuchar su grito, era emocionante, después ya no se escucho mas, ya estaba sepultado junto a los demás que también fueron algún día mis amigos.


 
INOCENCIA

       En una noche de lluvia el detective Petriakof llego a la mansión Toboso, recorrió un abrumador pasillo, se adentro en el dormitorio que aún estaba en penumbra, y halla el cadáver de Joaquín del Toboso y junto a él estaba su sobresaltada esposa.
      — ¿Cómo sucedió?— dijo el detective.
      —Él se suicido, detective— responde la alterada mujer.
       El cadáver estaba de cara al suelo, el detective lo voltea cuidadosamente, lo examina durante varios minutos...
       —Qué extraño, hasta hora no he visto un suicidio con tres balazos.
       — ¿Qué me quiere decir?
       — ¡Que debió darle solo un balazo! 


 
EL CAMINAR DE DEVORA
          


        Devora era una mujer muy hermosa que amaba profundamente a su pareja pero un día empezó a deambular, llevaba puesto un largo vestido blanco que se arrastraba contra el suelo y en su mano empuñaba un enorme cuchillo y enloquecida se había cortado las venas mientras la sangre caminaba con ella. No podía creer que su amado que tanto quería la hubiese engañado con su propia hermana, ahora estaban llenándose de pasión en el mismo hotel donde se entrego. La sangre inundaba sus manos y caían en el camino junto con sus apacibles pasos hasta que su cuerpo se pusiera pálido y empezara a morir muy lentamente en la carretera. Su amado y su hermana salieron del hotel y estaban