“LECTURY, una ojeada a la lectura”, un blog donde podrán encontrar Poesía, Cuentos, Microrrelatos, Reseñas de libros, Sinopsis de películas, Noticias y Libros destacados. Además, conseguirán adentrarse en el fascínate mundo de las letras y de la imaginación. Descubre aquellos lugares fantásticos que muestra la creación literaria y así invadirse de una rutina que invite a relajarse con lecturas frescas y apasionante el cual se envolverán en una experiencia hechízate.
jueves, 28 de junio de 2012
viernes, 1 de junio de 2012
POESÌA
TU BELLEZA ESCONDIDA
Tu Belleza escondida
la encontró el viento,
fuiste vos la que le
dio color a mi piel.
Tu armonía que crece
en el ocaso.
La infinita dulzura
de tu cuerpo.
Deje que se acercara el tornado de silencios,
me deje llevar como
un sonámbulo entre las violetas.
Quisiera besar la
rosa y sentir el abrazo a mi alma trémula, hierve mi piel helada,
observa a esa
luna enamorada.
ERES PARA MÍ
Eres para mí como el
canto del amanecer,
eres para mí como el
volar de la zurumbela.
Hice que tu sombra
fuera doble sombra
y más allá fue tu
alma que cruzó el atardecer.
Muñeca de cielo yo a
ti te quiero,
tù caminar entre
nubes de sueños.
Fue la alegría de
cabriolas y miradas,
de islas en brazos
tuyos, tú, y más heridas.
Niña
Eres todavía una dama,
Me encanta tu mirada lejana,
Lo que cayó del cielo tu lo
emanas,
guardas los pájaros del
ocaso en tu alma.
Te escondes en las aguas del
mar,
En esa brisa serena,
Sobre el resplandor y de
bajo de la luna llena...
Que te grita: ¡Ya puedes
amar! He conocido a una niña con cuerpo de sirena.
HOJAS SECAS
Quien llevó las hojas
secas a mi ventana,
esperando tú beso
sobrio en la espesa primavera.
No oyes el grito vivo
de esa mirada
que desprenden mis
ojos de ecos en tus labios.
el llanto de la luna en el resplandor noctambulo.
ay, piel, piel mía,
mujer de cabello húmedo.
Mis claros pensamientos
debajo de tu cielo de begonias
y esa aglomeración de
gaviotas salían de tu alma.
ERAS EL VIENTO
Tú eras el viento
oculto que abrías mis ventanas,
mágico resplandor
quedaba en las montañas.
Naufragio abandono en
las aguas tristes del desamor,
Espero que el viento
invadido de tu voz emerja en el alba.
Caen mis ojos al ver
tu rostro lleno de dolor,
y sobre mi crepúsculo
cae esa luz que dan tus ojos.
Llego la noche y en
ella la amargura,
Arrodillado, pero aùn
te recuerdo.
Espejo en tu rostro
Espejo
en tu rostro, ojos de infinitas montañas,
riachuelo de lágrimas anclan en el
eco sollozante de tu llanto.
Viento
del invierno, lluvia de verano,
hojas secas en el mar; es tu alma desordenada a
la que llegue amar.
Tiene
la belleza de los paisajes,
su cuerpo como las nubes,
se expande formando
figuras de amor.
Escribo
tu nombre en el viento,
sonsaca el fuego del llanto en mi laberinto
sin salida
cuando veo que camina la flor.
Sutileza
mirada que satura mi llaga,
tálame en pedazos que soy el árbol de los frutos
amargos.
Lluvia de la mañana, brisa de la madrugada,
cierra la cortina que
zumba los arboles que pesca la noche
quebrantando el espejo de tu vanidad.
Pasos
retumbantes, temblor de los vientos mansos,
tierra de pasos radiantes,
el
sonido de los cisnes atrapan tu belleza.
Caigo
en el espejo de tu rostro apacible,
caigo en tu cuerpo extendido, atravesándome
en tu camino.
Sentimiento mortal
El
eco del grito de muerte,
corrí veloz en medio de la oscuridad,
bebí el trago
mas amargo atrapado
en la melancolía de un amor imposible.
Mis
lágrimas de sangre recorren en mi soledad ardiente,
me sumerjo en el licor que
me llevara a la muerte,
aquella infinita
alma,
donde el cielo se pone gris
y los pájaros se sumen a la calma.
Cae
la tinta de mi pluma,
se cae mis pensamientos
y el final de este amos no se podrá
escribir,
verte postrada y
agonizante,
me
acuesto en ti,
y
ya no me importara morir.
La negra noche
Crecí
incondicionalmente amándote llegaste sin
aviso alguno,
y te abriste como un fino capullo para dar belleza a mi mundo.
Jugando
con el pincel pinte tu rostro,
suspire en mi sueño al retozar contigo en el
mar,
fue el miedo quien me enseño a perjurar.
Te
daban miedo los relámpagos en la noche, en la bella noche,
fue esa noche la que me hizo sentir tu abrazo, tu calor
y rosé
con pena tus labios de este sentimiento joven.
Sonrojados,
sintiendo los miedos del amor,
pero una alegría escondida se extiende
iluminando la noche,
la oscura noche que en unos remotos años moriría.
TEMEROSA NIÑAS
Temerosa
niña que en su juventud gozó de amor.
La
tiniebla asusto su alma,
esos besos agrios que hundieron la latiente alegría,
y
esas enormes olas en sus ojos de mar.
Sentí
el miedo tuyo,
busque adentro de tu alma esquiva,
y guarde ese cielo jovial en tus
ojos de mar.
Niña
bohemia de triste ternura,
ese duelo entre el cielo y el averno,
y en el medio
estas tu sola y temerosa.
La
luna guardo tu silencio
y mi corazón no te encuentra en esa gigante bruma
que esconden tus besos quedan tu
amor.
PUEDO LUCHAR
Puedo
luchar contra esa tormenta que arrastra
tu mirada,
y me ahoga profundamente en el
amor.
Puedo
luchar frente a esa voz que gime de placer,
la luna se esconde en esos ruidos extraños.
Y
ya no se oye ese galope en el anochecer
Puedo
luchar contra tu movimiento delgado,
ya
no veo aquel sol ardiente mientras huye en mí
esos pensamientos blancos que
ancla en el cielo
y
bajo al infierno de su tentación,
Puedo
luchar contra tus caricias,
ese incendio que te quema viva,
ese aroma que crece
en mí:
¡Ah, no pude luchar con ese primer beso tuyo!
Misteriosa, porque escondes tu amor fugas,
basta
tú mirada para dar a libertad eterna a mi corazón.
Es
en ti,
que
descubro el acogedor viento.
Alta
y aventurada escondiéndose en su ojos
que
lo dicen todo como una palabra inmensa
de
amor escrita en el cielo.
Tú
nombre se encierra en esa penumbra sujetada
en su alma soñolienta
y
grito como un loco desde ese rincón oscuro donde te esperaba.
Mi
muñeca de cabellera taciturna,
abre
tu boca para que entre mí voz,
y
lleno tu alma oculta de poemas de amor.
Barco de alta mar. Crecen las olas que balancean
mojando el papel blanco de tu
mirar.
Gaviotas que vuelan sobre mí
y corrientes que me llevan hacia
ti,
viento de mar que sopla mi
despertar.
¿Cómo?
¿Por qué?
Tú mueres ahogada en mi alma,
huracanes que te hunden
y escriben palabras teñidas de
amor.
Sol oculto y luna perdida;
te guías solo con la mirada,
pero tus palabras cierran mis ojos
y el mar te traga en tu soledad.
No seré la luz del faro,
tampoco seré quien calme la
tormenta,
seré la lejanía de tu dolor,
barco de papel llevaras el mensaje
de mi adiós.
jueves, 31 de mayo de 2012
CUENTOS
MUTACION
Cuando
Fabricio percibió la luz del amanecer que atravesaba su ventana, cual toco su
rostro, avivado, sin comprender, se esconde en el lugar más oscuro con extrema
rapidez cubriéndose de las cosas vetustas que estaban guardadas por siglos.
Sentía un leve fastidio por la luz y desconocía lo que pudo haber producido
aquel cambio. Sin embargo, su labor como vendedor lo impulsaba a salir del
lugar y contra su voluntad dio pequeños pasos hacia donde se hallaba sus
utensilios que debía vender por ese día. Llaman a la puerta, era la vecina, que
gustaba de Fabricio pero sin una mínima oportunidad que le correspondiera. Con
una voz queda le respondió que no quería ver a nadie, y lo peor era que tenía
que llevarle el periódico a su jefe, así que con mayor es fuerzo salió de su
miserable apartamento pero siempre
buscando un lugar oscuro. Huía de todo, hasta de las personas que e intentaban
acercarse. Ya estando en la calle invadido de individuos que caminaban de una
dirección a otra, sus pasos eran rápidos y se escabullía sin el menor problema
pero siempre presto por si alguien quisiera atacarlo. Al meterse la mano al
bolsillo de su rustico pantalón en vez de sacar el dinero para comprara el
periódico de su jefe, saca una famosa plaga domestica de color pardo negruzco,
ronda con rapidez por su brazo y se esconde nuevamente dentro de su camisa un
poco amplia.
- Linda
cucaracha – le dijo el señor del periódico.
- Eh...
creo que el dinero debe estar en mi otro bolsillo.
Y
así, sigue preguntándose de lo que le estaba ocurriendo, las ganas de ocultarse
en lugares nauseabundos donde no haya
una inapreciable existencia de luz. Al leer el encabezamiento excesivo que
decía: “MOSTRUO INQUIETA A LA CIUDAD”, una gran fotografía casi cubría la
totalidad de la primera plana del periódico que por ese momento era el más
vendido, en efecto, una monstruosa figura que por cierto no se podía ver
ávidamente lo realmente que era, pero la
conclusión sumisamente resultaría ser la existencia de algo sobrenatural. En
fin, después de que Fabricio trabajara ocho horas, agotado, ya casi
anocheciendo y aun más enérgico empieza dentro de su apartamento a ver cambio
en su cuerpo, comienza a trastabillarse y lo primero que le sale a la
superficie son unas antenas muy largas, su cuerpo se aplana en forma ovalada
cuya cabeza crece con un perfil triangular. Al bajar la cabeza ve la figura
ovalada que toma un color negruzco y empieza a poseer piezas bucales
masticadoras muy desarrolladas. Unas delgadas alas salen de su vigorosa espalda
mientras que sus brazos y pies se transforman en patas largas y espinosas.
Trepa las paredes con su grotesca figura y camina con rapidez hacia la gran
ciudad... continuara
GUADALUPE Y EL SICARIO
Bastará
decir que soy Leonardo, el sicario que mató al ex senador y a su hija; supongo
que el asesinato esta en el recuerdo de todos y que no se necesitan mayores
explicaciones sobre lo que sucedió, porque aún su sangre recorre en mi
conciencia.
Aunque
ni el diablo me perdone sabe que es lo que ha de resonar la gente, que hay
personas que se sienten basura humana. En realidad, es mi obligación contar lo
que ha ocurrido desde lo más profundo del abismo y entre las llamas del averno
donde todavía se puede escuchar una voz de perdón.
Me
había apartado del camino de la bondad desde los dieciséis años, para disimular
un poco trabajo en los buses vendiendo calcomanías que llevan mensajes
románticos ya que el amor siempre girar en torno a nosotros. En la mayoría de
los días terminaba mi trabajo a las siete de la noche pero esta vez termine un
poco tarde y creo que había escuchado un grito de auxilio de extrema dolencia,
quise observar que era lo que pasaba y lo que halle fue a tres muchachos que
intentaban abusar y robar a una inofensiva universitaria, lo sabía por su ropa,
no era de hombres hacerse el ciego como mucha gente lo hace y por suerte ese
día llevaba el fierro conmigo; dispare al aire e inmediatamente huyeron como
cobardes que eran. Me acerque un poco para ver si aquella universitaria se
encontraba bien, se levantó y su rostro era hermoso y vi en sus ojos algo que
jamás había visto. Ella asustada me abrazó, estaba tan atemorizada que no le
importó que fuera un desconocido, para ella era un héroe y sin perder el tiempo
le pregunte su nombre, su nombre era Guadalupe como la virgencita que traía
siempre conmigo por si alguien quisiera tomar venganza por las personas que he
matado, que por cierto buenas personas no eran. Guadalupe a simple vista era
una muchacha de clase alta y por no molestarla mas no quise preguntarle que
hacía por ese lugar tan peligroso; la acompañe a coger el taxi y todavía seguía
abrazándome, al despedirme me dijo algo que me dejo inmóvil y a la vez erizado,
algo como... ¡regálame tu numero! Aún no lo creía pero era cierto, se lo di sin
pensarlo dos veces. Me dio una sonrisa de esas que lo emboban a uno dejándolo
sin respirar aun peor sin palabras, pero ella no sabía que yo era un sicario y
de los buenos, tenia aquella mascara que escode lo realmente que somos. Sin
embargo, tenía mi corazoncito que por faltas de oportunidades escogí un camino
que jamás pensé cogerlo; lo sé, mis manos están manchadas y en las noches
escucho voces dentro
de mí vísceras que no me dejan descansar, quizá son sombras que duermen sobre
mí. Antes de que saliera el sol habían tocado la puerta, suponía que era el
nuevo contrato que tenía pendiente: ¡era hora de matar al ex senador! Y solo
poseía de un mes para planear el golpe más ambicioso en la historia de la
política. Durante aquellos días tuve la grata sorpresa de que Guadalupe tuviera
la molestia de llamarme a que fuéramos a caminar por el parque; me estaba
enamorando puesto que me sentía bien estando junto a ella, me hacía reír
teniendo la oportunidad de estar con alguien de su altura, Guadalupe sabía que
yo era pobre mas no sabía que era sicario, pero no pensaba nada de eso, sólo en
los besos que nos dábamos detrás de los árboles. Quería dejar el pasado y volverme
bondadoso para ya no lastimar a nadie y así, mirarla fijamente a los ojos. Este
era el último crimen que yo debía de cometer, después de eso me dedicare de
lleno a mi nueva relación y buscare un buen trabajo decente, por supuesto
terminare mis estudios y seré alguien en la vida. El amor me estaba cambiando a
medida que pasaban los días y se derretía el hielo que había en mí, llenándome
de sentimientos que me hacían ver que la vida no era tan cruel. Había llegado
el día, todo estaba listo, sabíamos sus rutas y su ubicación, solo tenía con él
a dos escoltas y yo debía matarlo mientras que mis dos compañeros se encargaban
de los otros, y así fue, mis balas perforaron su oscura ventanilla, no pude ver
su rostro pero yo sabía que no había fallado y nos escabullimos sin dejar
rastro alguno. Fuimos a celebrar por un perfecto crimen que pondrá de luto a la
política pero yo solo pensaba en Guadalupe y como lo dije antes ese fue mi
último asesinato. La llame pero no contestaba mientras que uno de mis compañeros
nos llamaba porque el noticiero ya estaba por empezar, me tarde un poco en ir,
al llegar mis compañeros me dijeron que lo había matado junto con su hija, eso
no estaba en mis planes pero no fue mi culpa, no debió de estar con él en ese
momento, creo que su hija estaba en lugar equivocado. No quería saber más de
ese crimen, lo único que anhelaba era empezar una nueva vida junto a Guadalupe
que por cierto no volvió a llamarme, ni contestaba mis llamadas, la buscaba en
el parque en donde siempre solíamos besarnos pero los días fueron pasado, los
meses, incluso años y jamás la volví ver, ¿será que me olvidó? o solo jugo
conmigo. Ya no era el mismo de antes, andaba descalzo, con el pantalón
desgarrado y la camisa sucia; era un vagabundo sin rumbo fijo, dormía entre la
basura y aún recordaba a Guadalupe, no la había podido olvidar pero quizá ella
si me había olvidado y para siempre. “La espero siempre en el parque, sabía que
ella nunca llagaría porque nunca supe que yo la había matado”
EL RUISEÑOR
Bajo una fría noche de escasas estrellas se hallaba sentando sobre la acera un muchacho de vestimenta fina, que cabizbajo murmuraba de ira consigo mismo, lastimando su ego y amargando su existencia. Se levantó derrotado para coger un camino lleno de misterios, pero de pronto voló hacia él un hermoso ruiseñor y se posó sobre una frágil rama y bajo la rama brillaba un encantador jardín. El muchacho siguió caminando y luego escuchó una dulce voz que le dijo:
— ¡Cobarde, eres un cobarde!
Aquel muchacho sorprendido dirigió
su mirada hacia aquella frágil rama donde se encontraba el ruiseñor que movía
sus alas muy lentamente.
— ¿Por qué huyes del amor?―
volviéndole hablar con su dulce voz.
― Quien eres tú para hablarme de
amor— contestó el muchacho―. Si tan solo eres un pájaro que no sabe nada de lo
que es el amor.
—Este pájaro es el que te avisto
sufrir.
―Entonces déjame que sufra solo.
— ¿Por qué te da miedo de mostrar
lo que sientes?
—Por una simple razón, es mi mejor
amiga.
―Dile que la amas.
—No, se reirá de mí.
―Es mejor esa risa que guardar ese
profundo sentimiento.
—No, no puedo.
—Anda a esa fiesta y demuéstrale
que tú no eres un fracasado.
— ¡Sí, lo soy!
—Muchacho, tú no sabrás con que te
encontrarás al dar tu primer paso o hasta tu undécimo paso, si fracasas sabrás
que el éxito sólo se consigue visualizando el lugar a donde quieres llegar,
persiste mediante una fuerza mental que destruya el miedo a fracasar.
― ¿Cómo lo hago?
― Dando tu primer paso, enfrenta la situación… persiste aunque
creas que las posibilidades de ganar sean mínimas, como te dije antes, no dejes
que el miedo termine con tus sueños a mitad de camino.
― ¡Está bien, iré!
— Dile a tu mejor amiga que la
quieres y aunque pierdas, sentirás el sabor del éxito porque te arriesgaste contra
lo que era tu gran temor, el miedo al rechazo.
Luego el ruiseñor abrió sus
hermosas alas y voló hacia donde el muchacho, posándose sobre su hombro y le
dijo algo a su oído. Al instante el muchacho corrió lo más rápido posible hasta
llegar a la fiesta donde bailaba su mejor amiga. Vestía un traje hermoso de
color rosado, su sonrisa brillaba más que la noche y él caminaba con pasos
nerviosos en dirección a ella, que al verlo llegar, sintió una alegría, él también sintió lo mismo.
— ¿Bailas conmigo?
Ella acepto encantada y mientras
bailaban él acercó su respiración a su oído
y dijo la frase que el ruiseñor le había dicho:
—“Cierra tus ojos y veras un te
amo en la luna”.
Inmediatamente ella se retiro de
él, y sorprendida retrocedió mirándolo fijamente, sus ojos chocaron y él empezó
a temblar, ella corrió a su habitación confundida mientras que el muchacho sin
pronunciar ninguna palabra salió muy lentamente de la fiesta, fue la primera
vez que su alma pudo respirar.
—Si tan solo estuviera mi padre
vivo – murmuró – hablaría con él.
Su padre murió antes de que
naciera y por eso caminaba sumido en su profundo recuerdo, llegó a su morada
donde lo esperaba su madre.
— ¿Hijo, que te sucede?
—Me he declarado.
— ¿Te rechazó?
—No, no dijo nada.
— ¿Qué le dijiste?
—Esta pequeña frase…
El muchacho se le acerca y le
habla al oído. Minutos después su madre ensimismada pudo preguntar.
— ¿Quién te dijo esa frase?
— ¿Por qué?
—¡¡ Porque con esa frase tu padre
me conquistó!!
miércoles, 30 de mayo de 2012
MICRORRELATOS
LA
ÚLTIMA CENA
En
un ensombrecido comedor trece demonios danzaban alrededor de mi cabeza, esta
vez me sentí solo, aunque no lo estaba. La luz de la luna me ponía de malhumor,
mis ojos se volteaban sin que yo se los ordenara, nadie quiso brindar conmigo,
así que llene la copa hasta derramarla, a mí nadie me deja hablando solo y
sonreí al ver a la familia de mi esposa guardar silencio, los vi padecer,
estaban tiesos, boca arriba y babeaban espesamente. Bastó con una sola
cucharada de sopa, se los dije, se los vuelvo arrepentir... ¡Soy un pésimo
chef!
LA PALOMA NEGRA
Una
vez, en una pavorosa medianoche, mientras yo recapacitaba, enfermizo y fatigoso,
sobre un gran grueso libro de extrañas páginas de un amor olvidado,
mientras estaba cabizbajo, casi
adormilado, de repente hubo unos golpecitos, como de alguien que llamara
dócilmente, llamara a la ventana de mi habitación. Abrí la ventana del todo, de
pronto entró una negra paloma que se asentó sobre mi viejo armario. Llevaba en
una de sus patas un mensaje, dejó que leyera el mensaje, era una carta de
Amanda, mi amada. Mis ojos recorrían linealmente cada palabra, me llene de una
aterradora ira, sus palabras me decían que ya me había olvidado, la paloma
seguía ahí, como burlándose de mí, la atrape fuertemente hasta desprenderle su
pescuezo, la abrí con mis propias manos, sus vísceras salieron apresuradamente
regándose por el suelo, estaba agitado, de pronto oí la voz de mi esposa, odio
esa voz, tome el hacha que guardaba en el closet donde estaban todos mis trajes
y espere a que entrará.
EL VIGILANTE
Primera
noche como vigilante, me toco cuidar un colegio público, prendí la linterna y
camine por los corredores de la institución, hacia frio y de repente escuche un
grito, parecía un grito de una mujer, no se escucho más, hasta que pase cerca a
un salón y se oyó nuevamente el grito,
como si estuviera pidiendo auxilio y lo peor era que se oía adentro del salón, ¡estaba
con llave! Decidí entrar y al abrir el salón quede perplejo, observando a una
joven estudiante como un hombre la violaba, le pegaba y la torturaba hasta
matarla. No podía hacer nada puesto que estaba inmóvil como si una fuerza
extraña no dejara que pasara, solo podía observar, tenía tanta ira por aquel
hombre de elegante vestidura y de rostro caritativo fuera un desequilibrado.
Abrí mis ojos y ya había amanecido, empezaron a llegar los estudiantes y
reconocí entre los estudiantes al hombre que torturo a la joven, era un
profesor.
EL DESPERTAR DE ANA
No
me explico porque mamá nos abandono, por ello mi hermana Ana enfermo, entró en
coma, lleva meses así, una enfermera la cuida mientras yo me voy a estudiar,
papá consiguió rápidamente pareja, ni intento buscar a mamá, cuando despertara
Ana, la extraño demasiado. Me siento junto
a ella, oigo su respiración, le cuento cosas que me suceden en el colegio, yo
se que ella me oye, despierta Ana,
despierta... papá ya consiguió otra mamá, de pronto Ana despertó bruscamente,
estaba agitada y sus ojos eran enormes. Se bajó de la cama, no pronuncio
ninguna palabra, solo camino hacia el lugar en donde guardan las cosas viejas,
yo la seguí, atrás de las cosas viejas había una puerta secreta, intento
abrirla, empezó a ofuscarse, golpeaba la puerta con su cabeza, se pudo abrir,
encontramos un esqueleto atado y llevaba puesto el mismo vestido de mamá, su
anillo, fue aterrador, tembló Ana y tristemente señalo a papá.
CUERVOS DE MEDIANOCHE
Sara aun era joven y quería divertirse
pero tenía que olvidarse de fiestas y preocuparse más por cuidar de su mamá...
—Hija, puedes ir a bailar pero debes
llegar antes de la medianoche.
— ¿Por qué mamá?
—O sino los cuervos me comerán viva
por dejarte ir, prométeme que llegaras temprano.
Sara se lo prometió aunque no
entendía. Todas las noches salía a bailar y llagaba antes de la medianoche pero
un día Sara sintió ira a causa de su madre que la tenía controlada y pensó que
le mentía, así que decidió llegar después de la medianoche. Al llegar vio que
las dos ventanas estaban abiertas y miles de cuervos se devoraban a su mamá sin
compasión, grito... un ojo empezó a rodar por el suelo, un dedo se desprendía y
la sangre se salpicaba en las paredes, los vecinos se asomaron y encontraron a Sara con el hacha en la
mano.
A TRAVES DEL ESPEJO
Después
de la muerte de mamá todo cambio, encerrado en mi habitación, eso a mi hermana
Emily no le importaba, quizá le alegraba verme encerrado y no dejaba que
entrara a la habitación de mamá. Nunca
supe cómo murió, solo sé que el día de su muerte la sacaron cubierta con una
sábana blanca y la sangre se expandía en ella. No obedecí, entré a la
habitación y lo único que había era su cama y su enorme espejo favorito,
me mire en el espejo y sentí una extraña atracción hacia el espejo. Empecé a ver a
través del espejo a mamá que reía sobre
su cama, luego entró Emily y la beso. Comenzó a taparle la boca y saca un afilado
cuchillo y en el momento preciso la degolló. Paso tan rápido que no pude hacer
nada, grite desesperado a tal punto que quebré el espejo, inmediatamente entró
Emily y la mire con ojos de asesino.
EL CUADRO DE MARIA ELENA
Miro aquel cuadro grande que
cuelga en mi habitación, no puedo ver sus ojos negros y lucidos, sus labios
gruesos y rojos sino un rostro perverso que me ordena cada medianoche que mate
a todas mis amantes a causa de que por ellas mi María Elena murió, no fue mi
culpa engañarla una y otra vez, la culpa fue de aquellas mujeres que vieron en
mí, lo que no vieron en sus esposos. Mi amada María Elena se había quemado viva,
su cuerpo ardía en silencio mientras la
veía como aquellas llamas la envolvían de pies a cabeza, apretaba el dolor y solo su piel se derretida
como una vela, quise ayudarla pero ya su belleza había quedado en cenizas. Ese
humo negro que se expandía junto con el olor nauseabundo de su carne que se
mezclaba con el aire. Baje al sótano donde
otra mujer se quemaba, se llamaba María Elena, también fue mi
amante.
EL SUEÑO DE LEON ICAZA
Como
podrán ver mi nombre es León Icaza, profesor de filosofía y muy fanático de
Emanuel Kant. Siempre todos los domingos en horas de la noche me dirijo a la
tumba donde yace mi hijo, murió en circunstancias extrañas y nunca supe porqué
me contradecía si mi teoría sobre Emanuel Kant era brillante. Le llevé flores y
empecé hablar con él, lo contemplaba mientras me fui quedando dormido. De
repente, abrí mis ojos de una forma brusca, aún seguía oscuro pero algo
sobrenatural empezó a suceder: los muertos comenzaron a salirse de sus tumbas,
pero eso no era lo extraño, era que de cada tumba salían dos muertos, uno de
ellos era el asesino y cada uno los
enterraba nuevamente, mi hijo también salió de su tumba y con su piel
desgarrada me miraba, atrás de él, salió otro hombre... inmediatamente
desperté, ya era de día, caminé y recordé aquel hombre, lo había reconocido:
era yo.
EL BESO DE ISABELA
Soy
Antoine un aclamado estudiante de derecho y no hay mujer que se me resista, eso
pensaba cuando conocí a Isabela, mi vecina. Su semblante suave que mostraba una
timidez que llanamente me enamoraba a cada momento de su existencia. Sus labios
pequeños y finos como si nunca hubiese besado a nadie. Siempre andaba sola. Una noche la invite a
salir y ella acepto, le dije que por que andaba tan sola, no me contesto, le
insistí, pero su mirada mostraba cosas ocultas que quise descubrir. Esa misma
noche y a su menor descuido la bese, Isabela se resistió pero no la deje, quitó
sus labios bruscamente y me miro a atemorizada mientras empecé a sentir que mis
labios se partían y mi nariz sangraba, sentí tanto dolor que llore y mis
lágrimas ardían. Comencé a palpar los huesos de mi rostro, completamente era un
esqueleto y lo último que escuche de Isabela fue... “ahora sabes porque ando
sola”.
LOS SEPULTADOS
Fui
en pos de mi mejor amigo para llevarlo a que se tomara una copa de vino, tenía
puesto un disfraz de un escalofriante esqueleto puesto que trabajaba en un
restaurante de comidas rápidas. Además, era Halloween. Hablamos de las
vivencias que jubilosamente construimos en la universidad, pude graduarme, en
cambio mi amigo fue un total fracaso, le dije que se quitara ese ridículo
disfraz y camináramos ebrios por las sombrías calles y nuestras lágrimas
llanamente eran de recuerdos. Cantamos, reímos hasta llegar al campo santo,
allí los muertos descansan y yo procuro
no hacer tanto ruido. Había un vetusto ataúd abierto, en contados segundos introduje
a mi amigo en aquel sarcófago, estaba tan ebrio que solo reía, para mí no era
divertido. Lo encerré y luego comenzó a gritar mientras lo sepultaba, me
gustaba escuchar su grito, era emocionante, después ya no se escucho mas, ya
estaba sepultado junto a los demás que también fueron algún día mis amigos.
INOCENCIA
En una noche de lluvia el detective
Petriakof llego a la mansión Toboso, recorrió un abrumador pasillo, se adentro
en el dormitorio que aún estaba en penumbra, y halla el cadáver de Joaquín del
Toboso y junto a él estaba su sobresaltada esposa.
— ¿Cómo sucedió?— dijo el detective.
—Él se suicido, detective— responde la
alterada mujer.
El cadáver estaba de cara al suelo, el
detective lo voltea cuidadosamente, lo examina durante varios minutos...
—Qué extraño, hasta hora no he visto un
suicidio con tres balazos.
— ¿Qué me quiere decir?
— ¡Que debió darle solo un balazo!
EL CAMINAR DE DEVORA
Devora era una mujer muy hermosa que amaba profundamente a su pareja pero un día empezó a deambular, llevaba puesto un largo vestido blanco que se arrastraba contra el suelo y en su mano empuñaba un enorme cuchillo y enloquecida se había cortado las venas mientras la sangre caminaba con ella. No podía creer que su amado que tanto quería la hubiese engañado con su propia hermana, ahora estaban llenándose de pasión en el mismo hotel donde se entrego. La sangre inundaba sus manos y caían en el camino junto con sus apacibles pasos hasta que su cuerpo se pusiera pálido y empezara a morir muy lentamente en la carretera. Su amado y su hermana salieron del hotel y estaban
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