TU BELLEZA ESCONDIDA
Tu Belleza escondida
la encontró el viento,
fuiste vos la que le
dio color a mi piel.
Tu armonía que crece
en el ocaso.
La infinita dulzura
de tu cuerpo.
Deje que se acercara el tornado de silencios,
me deje llevar como
un sonámbulo entre las violetas.
Quisiera besar la
rosa y sentir el abrazo a mi alma trémula, hierve mi piel helada,
observa a esa
luna enamorada.
ERES PARA MÍ
Eres para mí como el
canto del amanecer,
eres para mí como el
volar de la zurumbela.
Hice que tu sombra
fuera doble sombra
y más allá fue tu
alma que cruzó el atardecer.
Muñeca de cielo yo a
ti te quiero,
tù caminar entre
nubes de sueños.
Fue la alegría de
cabriolas y miradas,
de islas en brazos
tuyos, tú, y más heridas.
Niña
Eres todavía una dama,
Me encanta tu mirada lejana,
Lo que cayó del cielo tu lo
emanas,
guardas los pájaros del
ocaso en tu alma.
Te escondes en las aguas del
mar,
En esa brisa serena,
Sobre el resplandor y de
bajo de la luna llena...
Que te grita: ¡Ya puedes
amar! He conocido a una niña con cuerpo de sirena.
HOJAS SECAS
Quien llevó las hojas
secas a mi ventana,
esperando tú beso
sobrio en la espesa primavera.
No oyes el grito vivo
de esa mirada
que desprenden mis
ojos de ecos en tus labios.
el llanto de la luna en el resplandor noctambulo.
ay, piel, piel mía,
mujer de cabello húmedo.
Mis claros pensamientos
debajo de tu cielo de begonias
y esa aglomeración de
gaviotas salían de tu alma.
ERAS EL VIENTO
Tú eras el viento
oculto que abrías mis ventanas,
mágico resplandor
quedaba en las montañas.
Naufragio abandono en
las aguas tristes del desamor,
Espero que el viento
invadido de tu voz emerja en el alba.
Caen mis ojos al ver
tu rostro lleno de dolor,
y sobre mi crepúsculo
cae esa luz que dan tus ojos.
Llego la noche y en
ella la amargura,
Arrodillado, pero aùn
te recuerdo.
Espejo en tu rostro
Espejo
en tu rostro, ojos de infinitas montañas,
riachuelo de lágrimas anclan en el
eco sollozante de tu llanto.
Viento
del invierno, lluvia de verano,
hojas secas en el mar; es tu alma desordenada a
la que llegue amar.
Tiene
la belleza de los paisajes,
su cuerpo como las nubes,
se expande formando
figuras de amor.
Escribo
tu nombre en el viento,
sonsaca el fuego del llanto en mi laberinto
sin salida
cuando veo que camina la flor.
Sutileza
mirada que satura mi llaga,
tálame en pedazos que soy el árbol de los frutos
amargos.
Lluvia de la mañana, brisa de la madrugada,
cierra la cortina que
zumba los arboles que pesca la noche
quebrantando el espejo de tu vanidad.
Pasos
retumbantes, temblor de los vientos mansos,
tierra de pasos radiantes,
el
sonido de los cisnes atrapan tu belleza.
Caigo
en el espejo de tu rostro apacible,
caigo en tu cuerpo extendido, atravesándome
en tu camino.
Sentimiento mortal
El
eco del grito de muerte,
corrí veloz en medio de la oscuridad,
bebí el trago
mas amargo atrapado
en la melancolía de un amor imposible.
Mis
lágrimas de sangre recorren en mi soledad ardiente,
me sumerjo en el licor que
me llevara a la muerte,
aquella infinita
alma,
donde el cielo se pone gris
y los pájaros se sumen a la calma.
Cae
la tinta de mi pluma,
se cae mis pensamientos
y el final de este amos no se podrá
escribir,
verte postrada y
agonizante,
me
acuesto en ti,
y
ya no me importara morir.
La negra noche
Crecí
incondicionalmente amándote llegaste sin
aviso alguno,
y te abriste como un fino capullo para dar belleza a mi mundo.
Jugando
con el pincel pinte tu rostro,
suspire en mi sueño al retozar contigo en el
mar,
fue el miedo quien me enseño a perjurar.
Te
daban miedo los relámpagos en la noche, en la bella noche,
fue esa noche la que me hizo sentir tu abrazo, tu calor
y rosé
con pena tus labios de este sentimiento joven.
Sonrojados,
sintiendo los miedos del amor,
pero una alegría escondida se extiende
iluminando la noche,
la oscura noche que en unos remotos años moriría.
TEMEROSA NIÑAS
Temerosa
niña que en su juventud gozó de amor.
La
tiniebla asusto su alma,
esos besos agrios que hundieron la latiente alegría,
y
esas enormes olas en sus ojos de mar.
Sentí
el miedo tuyo,
busque adentro de tu alma esquiva,
y guarde ese cielo jovial en tus
ojos de mar.
Niña
bohemia de triste ternura,
ese duelo entre el cielo y el averno,
y en el medio
estas tu sola y temerosa.
La
luna guardo tu silencio
y mi corazón no te encuentra en esa gigante bruma
que esconden tus besos quedan tu
amor.
PUEDO LUCHAR
Puedo
luchar contra esa tormenta que arrastra
tu mirada,
y me ahoga profundamente en el
amor.
Puedo
luchar frente a esa voz que gime de placer,
la luna se esconde en esos ruidos extraños.
Y
ya no se oye ese galope en el anochecer
Puedo
luchar contra tu movimiento delgado,
ya
no veo aquel sol ardiente mientras huye en mí
esos pensamientos blancos que
ancla en el cielo
y
bajo al infierno de su tentación,
Puedo
luchar contra tus caricias,
ese incendio que te quema viva,
ese aroma que crece
en mí:
¡Ah, no pude luchar con ese primer beso tuyo!
Misteriosa, porque escondes tu amor fugas,
basta
tú mirada para dar a libertad eterna a mi corazón.
Es
en ti,
que
descubro el acogedor viento.
Alta
y aventurada escondiéndose en su ojos
que
lo dicen todo como una palabra inmensa
de
amor escrita en el cielo.
Tú
nombre se encierra en esa penumbra sujetada
en su alma soñolienta
y
grito como un loco desde ese rincón oscuro donde te esperaba.
Mi
muñeca de cabellera taciturna,
abre
tu boca para que entre mí voz,
y
lleno tu alma oculta de poemas de amor.
Barco de alta mar. Crecen las olas que balancean
mojando el papel blanco de tu
mirar.
Gaviotas que vuelan sobre mí
y corrientes que me llevan hacia
ti,
viento de mar que sopla mi
despertar.
¿Cómo?
¿Por qué?
Tú mueres ahogada en mi alma,
huracanes que te hunden
y escriben palabras teñidas de
amor.
Sol oculto y luna perdida;
te guías solo con la mirada,
pero tus palabras cierran mis ojos
y el mar te traga en tu soledad.
No seré la luz del faro,
tampoco seré quien calme la
tormenta,
seré la lejanía de tu dolor,
barco de papel llevaras el mensaje
de mi adiós.
